Raphael: “Estoy a favor de la Educación para la Ciudadanía”

El cantante presenta su disco número 40 en el que vuelve a colaborar con Manuel Alejandro.

Tras 28 años retoma a su compositor fetiche, el de ‘Yo soy aquel’ y ‘Como yo te amo’, entre otras.

Incansable, inagotable, un mito. Raphael cumplirá (según su biografía en la agencia EFE), 69 años el próximo cinco de mayo, pero antes presentará el que será, según esta misma fuente, el disco número cuarenta de su carrera. Se titula El reencuentro y supone una vuelta a su colaboración con el compositor Manuel Alejandro (Jerez de la Frontera, Cádiz, 1933) que ha sido autor de gran parte de sus grandes éxitos como Yo soy aquel, Cuando tú no estás, Digan lo que digan, Cierro mis ojos, Hablemos del amor, Como yo te amo, En carne viva y Qué sabe nadie, por poner algunos ejemplos. Según Raphael hace 28 años que ambos no colaboran. Ahora, 12 nuevos temas pasarán a engrosar el repertorio de un cantante con tantoshits a sus espaldas que es capaz de llenar conciertos de tres horas sin problema ninguno. Además de estrenar nuevo trabajo (sale a la venta el próximo día 24), el cantante afronta la gira Lo mejor de mi vida, con la que visitará Argentina el próximo mes de junio, y para presentar este Reencuentro dará dos conciertos los días 21 y 22 de mayo en el Teatro de la Zarzuela de Madrid.
Raphael siempre ha presumido de ser un tipo honesto. En 2003 sufrió un gravísimo problema de salud que a punto estuvo de costarle la vida. Necesitó de un trasplante de hígado que se le practicó en primero de abril de aquel año en le hospital 12 de octubre de Madrid. Tras su recuperación, el cantante confesó haber tenido “sin darse cuenta” problemas con el alcohol. En un hotel del centro de Madrid atiende a la prensa para promocionar su nuevo trabajo y no tiene problemas para hablar de cualquier tema.
Pregunta. ¿Cómo se encuentra de salud?
Respuesta. Estupendamente. Cada vez que voy al médico y me hace mis exámenes, son buenas noticias y estoy fenomenal.
P. Usted habló mucho y honestamente de su problema con el alcohol. ¿No cree que en España existe una cultura que fomenta mucho su consumo?
R. Lo que a mí me ocurrió fue por gilipollas. Fue el problema de alguien que se mete en eso sin darse cuenta y sin disfrutarlo, desde luego. [Raphael confesó que para tranquilizarse tras los conciertos en la soledad de las habitaciones de los hoteles, para poder dormir, en sus giras, consumía gran parte del alcohol disponible en los minibares] Lo mío me gustaría que fuera una llamada de atención para gente que se pueda meter en esos problemas sin comerlo ni beberlo. En las escuelas se empeñan mucho en enseñarnos gramática, historia y matemáticas; cosas que están muy bien, pero a vivir no nos enseñan. Y lo primero que tendrían que enseñar en las escuelas es a vivir”.
P. Así que, ¿usted está de acuerdo con la Educación para la Ciudadanía?
R. Pues sí.
P. Pues la han eliminado
R. ¿Por qué?
P. Supongo que el Gobierno considera que no es importante.
R. Ah. Entonces, ¿qué es importante?
P. Parece ser que simplemente tener los conocimientos necesarios para encontrar un buen trabajo.
R. Vaya por Dios. Pues no estoy de acuerdo.
P. Continuando por lo educativo. En un tema de su nuevo disco usted canta: “En el sexo si es sentido, todo cabe, todo vale”.
R. El tema se llama Sexo sentido y sí, si es sentido creo que esa frase es válida. Aquí no hay nada feo ni lujurioso. Si es sentido, claro que todo vale, como la cosa más normal del mundo.
P. Pues el Obispo de Alcalá de Henares no opina lo mismo. Dice que los gais se prostituyen en su mayoría y les recomienda “terapia adecuada” y “castidad”.
R. Eso fue una salida de tono. Nosotros en Sexo sentido estamos hablando de sexo en cualquier formato. No tengo nada en contra a las relaciones del mismo sexo. Muy al contrario. Soy una persona que comprende y respeta todo. Por eso, siempre he pedido respeto hacia mi mismo y mi trabajo. Yo no soy ese Obispo. Esta canción está en su justa medida. Y me gusta. La voy a disfrutar mucho en el escenario y el público también.
P. Es una especie de I want your sex, de George Michael, pero con un puntito como de rap.
R. (Ríe a carcajadas). Manolo (Alejandro) es muy avanzado en todo siempre.
P. Podría parecer que esta vuelta con Manuel Alejandro es una necesidad de volver al Raphael clásico, este disco tiene unos arreglos muy de aquella época, con muchas cuerdas y mucha pasión.
R. Yo siempre he sido Raphael clásico aunque cante con Dani Martín o con Alaska. Pero si he de ser sincero, no me meto en los arreglos. Cuando Manolo (Alejandro) escribe yo le doy carta blanca. Él hace lo que tiene que hacer y me hace cantar como él cree. Es el productor del disco y yo debo de hacer lo que él me sugiere. Confío muchísimo en él.
P. En esa misma canción dice que hay que utilizar “la erótica palabra justo cuando se precisa”. ¿Es usted de los que les gusta hablar durante…?
R. No puedo recordar esas cosas. No sé si hablo. Aquí hay otra persona implicada y eso me impide poder recordar estas cosas. Amnesia total.
P. Es como si Manuel Alejandro se metiera en su mente y pudiera escribir letras que salieran del puño y letra de Raphael. Como si supiera lo que usted quiere decir. Lo que piensa.
R. Él sabe lo que yo querría decir. Él sabe perfectamente en cada momento de mi vida de qué hablar en mis canciones. No solamente de mi vida, también de las cosas que están pasando. Hay una canción que se llama El mundo será de ellas que es muy certera. Conmigo siempre ha acertado, desde el principio y nunca jamás he tenido que discutirle una canción.
P. Otra frase de su último disco: “Se acercaron a mi cuna por si había basura que airear”. ¿A quién se refiere?.
R. La gente del cotilleo siempre se acerca a ver qué puede sacar de uno y conmigo se han llevado unos chascos tremendos. Yo estoy muy protegido por mis Cuatro Estrellas, [el título de esta canción] que son mis tres hijos y mi mujer”.
P. ¿Cree usted que el asunto estriba en que el público últimamente sólo demanda casquería?
R. No hay que echar la culpa al público de todo. Ocurre que si al público le están dando casqueríacontinuadamente, la consumirá porque es lo único que hay. No a todo el mundo le gusta el fútbol, por ejemplo; pero vamos a terminar todos futboleros por narices. Lo que no se pueden es dar 18 partidos todos los días y basar el resto de la programación en casquería. No hay otra opción. Hay mucha gente que no tiene dinero para salir por ahí todos los días y se tiene que quedar en casa viendo la televisión. Pero tengo la esperanza de que el público sabe sacudirse esas cosas de encima en cuanto puede, en cuanto le dan una oportunidad. O dejan de ver la televisión.
P. ¿Y a dónde se van?
R. Pues la realidad es que nos vamos a Internet.
P. ¿Es usted muy internauta?
R. Me gusta mucho, pero tampoco puedo estar todo el día. Los ordenadores han logrado que descanse mucho. No hablo. Escribo. Sobre todo en gira. En lugar de hablar con los músicos, les escribo. Así que la primera nota que doy en el día es cuando voy a cantar sobre el escenario y así logro estar muy en forma. Hablo también muy poco por el móvil, estoy todo el día mandando mensajes.
P. ¿Así que tiene pánico a que su instrumento fundamental, su voz, no funcione?
R. No es pánico, no. Pero llevo alrededor a muchas familias que dependen de mi voz. Más que pánico, es sentido de la responsabilidad.
P. Así que se cuida la voz radicalmente. ¿Es Raphael una persona obsesiva?
R. No, para nada. Raphael es una persona metódica. Y de buenas costumbres. Yo ya me he hecho unas buenas maneras, ya que no me las enseñaron en el colegio y tuve que pasar por lo que pasé por tonto. Esa lección la he aprendido. Yo hago lo que tengo que hacer ordenadamente.
P. ¿Usted construye un personaje sobre el escenario?
R. No. Yo soy así. Personaje, no tengo. Yo no entro en personaje para nada. En el escenario me encuentro tan bien y tan cómodo que no hay necesidad. Quizás al principio de mi carrera, cuando luchaba por hacerme un nombre y buscarme un sitio, tal vez hubiera algo de eso, pero últimamente, nada de nada. Yo al escenario salgo pisando huevos. Sin nervios. Con sentido de la responsabilidad, pero tranquilo, a disfrutar con la gente y eso se nota muchísimo.
P. Usted que ha vivido muchos de los momentos históricos de España, con todo esto que está pasando de la crisis… ¿Cree que tiene solución?
R. Sí. Sí la tiene. Soy muy positivo en ese sentido. En cuanto haya cinco millones de no parados, ahí se acabó todo el problema. Hasta lo del Obispo.
P. Pero conseguirlos cuesta mucho.
R. Hay que trabajarlos. Hay que salir todos los días a por un puesto de trabajo. El que quiera trabajar tiene que tener su puesto de trabajo. Aunque también es verdad que a veces nos volvemos muy exquisitos a la hora de elegir un trabajo. Y cuando la necesidad está ahí, hay que trabajar en lo que sea. Una vez que la gente tenga trabajo, las demás cosas son menos importantes.

“Es un gran artista. ¿Genio? Qué importa”

El exmanager de Daniel Johnston, Jeff Tartakov, es una de las piezas.

Jeff Tartakov, 55 años, es una de las piezas clave en el éxito de Johnston. Ejerció de manager, pero también de amigo y muchas veces de canguro del artista, que en 1993 le despidió. Su colección de dibujos de Johnston puede verse en La Casa Encendida del viernes que viene al 10 de junio en la exposición Visiones simbólicas. Una mirada al universo de Daniel Jonhston. Tartakov responde a estas preguntas por correo electrónico.
Pregunta. ¿Cómo reunió su colección?
Respuesta. Hasta mediados de los noventa toda mi colección procedía de Daniel. Pero cuando me despidió le devolví muchos de los dibujos, solo me quedé con los que me había regalado o con los de sus cartas. En 1996 o 1997 se mudó con sus padres a un par de horas de Austin y venía a menudo a la ciudad para intercambiar sus dibujos por discos o comics. Así que empecé a coleccionarlos de nuevo comprando todos los que encontraba. Entre ellos también algunos de los que le había devuelto.
P. ¿Qué ve uno en sus dibujos?
R. El mundo interior de una mente fuera de lo común y muy creativa. Su sentido del humor, su tristeza, sus miedos y amores. Una enfermedad mental es algo terrible y creo que aunque Daniel no hubiese estado enfermo, habría sido un artista con éxito.
P. ¿Cómo describiría usted a Johnston?
R. La mayor parte del tiempo le veo como una persona normal que ha decidido dedicar su tiempo a encerrarse en casa oyendo música y creando. No me parece el estilo de vida de un loco. A mucha gente le gustaría vivir así, pero a él le sale mejor que a la mayoría. Supongo que en cierto modo es un genio, pero prefiero no pensar en él en esos términos. Es un gran artista y un gran compositor, así que no me importa si realmente es o no un genio.
P. ¿Por qué le despidió?
R. Paranoia. En ese momento no estaba bien, pensaba que todos conspirábamos contra él.
P. ¿Qué tipo de relación mantienen?
R. Somos amigos. Le vi hace unas semanas en Austin durante el festival South by South West. Estuvimos media hora charlando.
P. ¿Qué aprendió junto a él?
R. Bastante. A visar alto sin temer el fracaso, la importancia de la ambición. Se atrevió a tener éxito y siempre le admiraré por eso.
P. ¿Cómo es la etapa actual de Jonhston y cómo ve su futuro?
R. Me alegro de que siga vivo y de que siga siendo capaz de disfrutar al menos de parte de su éxito.
P. Elija los mejores y los peores momentos junto a él.
R. El mejor es de 1990, cuando actuó en los Premios de la Música de Austin. No le veía desde que dejó la ciudad tres años antes y fue la primera vez que le vi actuar ante un gran público. Era un gran concierto ante varios miles de personas y fue increíble ver la reacción del público ante sus canciones. El peor, fue enterarme de su accidente de avioneta tan solo unos días después de su regreso triunfante a Austin.
P. ¿Cómo definiría la enfermedad de Johnston?
R. Sufre un desorden bipolar.
P. Usted ha sido y sigue siendo un promotor del arte y la figura de Johnston, pero ya no viaja junto a él. ¿Cómo se siente al respecto?
R. Estoy contento con cómo ha evolucionado la situación. Viajar alrededor del mundo con Daniel es un trabajo duro y me alegro de que su hermano sea capaz de hacerlo. Me gusta poder promocionar su música y su arte mientras otra persona se encarga de él. Su familia ha hecho un buen trabajo ocupándose de él y yo sigo ayudando a mi manera.

Yan Huichang, Directeur musical du Hong Kong Chinese Orchestra

Si la Chine dispose désormais de solides ambassadeurs de son rayonnement artistique avec en chef de file l’incontournable Lang Lang, elle s’attache désormais à faire connaître son école instrumentale et de direction d’orchestre. Yan Huichang, le directeur musical du Hong Kong Chinese Orchestra depuis 1997, est venu donner des classes de maître aux conservatoires de Bruxelles, Luxembourg et Paris : au programme, la comparaison entre les orchestres chinois et occidentaux, sur le double plan de la direction et de la composition. Une visite qui n’est en réalité qu’un prélude au Prix International de Composition 2013 qui sera remis à Luxembourg l’an prochain, et qui a pour vocation de stimuler la création d’un répertoire avec des instruments occidentaux et chinois. ResMusica a rencontré le chef à Paris à l’issue de sa tournée, pour en savoir plus sur cette offensive de charme en terres francophones.
 
ResMusica : En 2013 vous organisez un prix de composition en coopération avec la Société Luxembourgeoise de Musique Contemporaine. La musique orchestrale chinoise est-elle difficile d’accès pour le public occidental? 
Yan Huichang : Quand nous jouons avec l’orchestre au Royaume-Uni, aux Etats-Unis, en Norvège, en Belgique, le public est enthousiaste. Quand nous avons interprété les différents styles de musique chinoise au Festival de Saint-Denis, à l’occasion de l’année France-Chine, l’assistance était tellement enthousiaste qu’elle continuait à applaudir même après que l’orchestre avait quitté la scène. Il a fallu que je revienne dire que le concert était vraiment fini !
RM : Quels sont ces différents styles de musique chinoise ? 
YH : Il y en a trois. Le premier consiste en l’orchestration de mélodies asiatiques anciennes.
Le deuxième reprend des éléments traditionnels, qui sont intégrés dans une nouvelle composition : l’exemple en est les Melodies of Western Yunnan (Mélodies de l’Ouest du Yunnan – voir vidéo ci-dessousde Guo Wenjing ou la Silk Road Fantasia Suite (Suite de la Fantaisie de la route de la soie) de Zhao Jiping. Ces deux styles sont très difficiles à diriger car ils exigent beaucoup de connaissance sur les caractéristiques, le langage, l’arrière-plan historique qui varient selon les provinces dont ces éléments sont issus, comme c’est le cas par exemple pour l’Ouverture 1812 de Tchaïkovski. La Silk Road Fantasia Suite est familière pour le public occidental comme peut l’être celle d’Elgar, car le compositeur est connu pour ses musiques de films. Une autre œuvre de Zhao Jiping est le concerto pour violoncelle Zhuang Zhou’s Dream (Le Rêve de Zhuang Zhou), écrit en 2009, qui est de nature philosophique, avec une personne qui rêve de devenir un papillon.
Le troisième style est constitué par des nouvelles compositions qui n’ont pas de lien direct avec la musique chinoise, mais s’inspirent de sa philosophie. Un exemple est JingQiShen du compositeur Chan Ming-chi, qui a reçu un prix de l’UNESCO en 2001 pour cette œuvre. Composée il y a quinze ans, elle proposait une nouvelle manière de faire jouer les instruments, et elle était considérée comme impossible à exécuter. Aujourd’hui, c’est un classique de la musique chinoise.
Il y a des œuvres comme Autumn Execution de Doming Lam qui se situent entre les deuxième et troisième styles. C’est une composition nouvelle, écrite sur une commande de notre orchestre en 1978. Basée sur un opéra de Beijing, elle raconte l’histoire de l’exécution d’une femme innocente, condamnée par une justice corrompue.
RM : La technique pour diriger un orchestre chinois est-elle spécifique ?
YH : La technique est la même que celle d’un orchestre occidental, mais il faut connaître la technique pour jouer les instruments chinois, ainsi que le contexte culturel.
RM : Quelle a été votre formation et votre parcours ?
YH : J’ai été formé au Conservatoire de Shanghai dont j’ai été diplômé en 1983. J’étais le seul élève à être formé comme chef d’orchestre, c’était en effet une classe où il ne pouvait y avoir qu’un étudiant. J’y ai appris les deux styles de direction chinoise et occidentale, pour l’orchestre et l’opéra, avec les particularités des différences provinces. J’ai ensuite été nommé 8 ans à Beijing à l’Orchestre Chinois National de Chine. De 1992 à 1995, j’ai été le Directeur Musical de Naxos à Singapour, puis j’ai dirigé l’Orchestre Chinois de Taipei à partir de 1995. En 1997, j’ai pris la direction du Hong Kong Chinese Orchestra.
RM : C’était au moment de la rétrocession de Hong Kong ?
YH : Oui, j’ai abrégé mon contrat avec Taipei à la demande du gouvernement. J’ai fait mon premier concert avec l’orchestre le 1erjuin 1997 à Singapour, et le premier concert à Hong Kong était le 1er juillet, pour la cérémonie de la rétrocession.
RM : Vous êtes à la tête de l’orchestre depuis bientôt quinze ans, l’orchestre a-t-il évolué durant cette période ? 
YH : Avant 1997, l’orchestre se consacrait à l’exécution en concert. Depuis, il est devenu un outil de promotion culturelle, où la musique est associée à la danse, et la calligraphie sur scène en cohérence avec la musique. En 1998 on a établi un dialogue entre le thé et la musique de Chine, comme une dégustation de vin.
RM : C’est un projet politique de promotion de la culture chinoise ? 
YH : Ce n’est pas un projet politique, cela fait partie de la culture chinoise. Nous travaillons ensemble avec d’autres formes d’art et nous explorons la beauté de la musique chinoise, pour l’apporter à une plus grande audience et lui faire découvrir l’énergie et la créativité de l’orchestre.
RM : Comment attirez-vous un public plus large ? 
YH : Nous avons organisé des grands concerts qui sont rentrés dans le Livre des Records. En 2001, nous avons fait joué ensemble mille joueurs d’ehru, en 2003 nous avons réuni 3000 personnes qui ont joué des percussions ensemble. Il y avait des enfants, des personnes âgées, d’autres en chaises roulantes, l’objectif principal était de faire expérimenter l’orchestre. Nous avons au programme une œuvre lors de laquelle nous donnons à tout le public une petite percussion en bois pour qu’il joue avec l’orchestre, et qu’il puisse la garder en souvenir. Nous l’avons joué à Carnegie Hall.
RM : Et cela change la perception du public ? 
YH : Je pense, oui. Un jour je suis allé dans une banque et la personne au comptoir m’a reconnu, et elle m’a demandé de signer sur cette petite percussion comme un autographe ! Une autre fois, c’est un policier qui aurait pu me mettre une amende parce que je m’étais arrêté à un mauvais endroit. Il ne l’a pas fait, et il m’a expliqué que c’était parce qu’il me reconnaissait, il avait joué sous ma direction dans un des concerts.
RM : Vous avez dirigé en Belgique au Klara Festival, au Musikverein de Vienne, à Munich, à la Basilique Saint-Denis à Paris, y a-t-il des différences dans l’accueil de la musique chinoise?  
YH : Nous sommes d’abord des ambassadeurs mondiaux de la musique. Au Klara Festival, le Concerto pour violoncelle de Zhao Jiping était joué par une musicienne belge, Marie Hallynck. En Autriche, en Allemagne et au Royaume-Uni, la musique est la musique. A Paris, Debussy – avec La Mer – et Ravel – à l’exception du Boléro –  ont un thème derrière la musique qui est plus proche de la musique chinoise, et qui la rend plus attractive pour le public français.
RM : C’était la première fois que vous donniez une classe de maître à Paris. Quel est l’objectif de ces classes ? 
YH : Quand on remonte dans l’histoire, les pays ont eu des échanges pour catalyser le développement culturel. Nous voyons des orchestres occidentaux qui commandent des œuvres à des musiciens chinois comme Tan Dun, et nous voyons que les compositeurs occidentaux sont plus intéressés par écrire pour des orchestres chinois. Nous cherchons à développer la connaissance des compositeurs, des chefs d’orchestre et du public.
Nous passons nous-mêmes commande à des compositeurs venant des Etats-Unis, du Canada, d’Israël…
RM : Et vous organisez un Prix International de Composition l’an prochain à Luxembourg.
YH : Oui, on souhaite attirer des compositeurs occidentaux. Ce Prix est pour nous très important, c’est une étape dans le développement de la musique chinoise, pour découvrir de nouveaux talents et les développer. Si les compositeurs sont intéressés par la musique chinoise, alors cela participera à la promotion de cette musique.

Riccardo Muti: "La música me ha dado mucho pero no me ha dejado ver llegar la primavera"

“Parlando lentamente” pero con ganas, Riccardo Muti (Nápoles,1941), ha explicado este viernes a la prensa española muchas cosas. Lo mucho que le gusta España. La importancia de Saverio Mercadante (“compositor importantísimo”, ha dicho) y lo feliz, en definitiva que le hace dirigir musicalmente I due Figaro-melodrama bufo en dos actos fechado en 1826- una obra que aúna elementos italianos y españoles.
E incluso ha dedicado un tiempo, para, al hilo de las preguntas, hablar de sus orígenes, de su madre, de su padre o para contar que no canta bajo la ducha, pero que su padre sí lo hacía y cantaba Cavalleria Rusticana.
I due Figaro, la nueva producción del  Teatro Real que llega este domingo, es una coproducción con el Festival de Pentecostés de Salzburgo y el Festival de Ravenna. Cuenta, además de Muti, con Emilio Sagi, como director de escena, la Orchestra Giovanile Luigi Cherubini, el coro Philarmonia Chor de Viena y las voces de Antonio Poli, Asude Karayavuz, Rosa Feola, Annalisa Stropa, Mario Cassi o Eleonora Buratto.

20 años sin ver un gato en la calle

Ha contado Muti que él, como napolitano, creció artísticamente -“como espectador”,  ha aclarado entre risas, en el Teatro San Carlo de Nápoles que define como “el más bello teatro del mundo”. Un teatro que lleva el nombre del rey Carlos III y que nos recuerda los enormes vínculos entre Nápoles y la corona de España, algo visible incluso en el escudo Borbón aún visible.
De esos lazos históricos y artísticos nos habla igualmente la ópera que ahora Muti dirigirá en el Real. Una obra de Mercadante -quien vivió en Nápoles pero también en Madrid- que se inicia con una obertura, repleta de danzas españolas y que por algo se llama, sinfonía española. Sólo existen dos manuscritos de esta obra, ha contado hoy Muti. Uno en Napoles, el otro fue encontrado en Madrid. Y existían dos copias porque el compositor amaba tanto esta ópera que viajaba siempre con un manuscrito de la misma.
Dirigir ahora este melodrama bufo tiene para Muti algo más que significado artístico. Adquiere incluso un “significado político y social“, ha apuntado el maestro. Y ha aprovechado ese momento para criticar a los gobiernos. Estos -y ha puntualizado que no se refiere a España donde es huésped- cuando “deben cuadrar cuentas comienzan siempre por la cultura”. Algo que él considera un error gravísimo porque de esa forma se perjudica a la “identidad de los países”, haciendo referencia a Europa.
I due  Figaro ha llevada a Muti a remontarse a su infancia. A recordar al Teatro San Carlo. A su madre -una mujer con un físico muy español- e incluso a su padre que le obligó a estudiar música, solo con el propósito de que adquiriera cultura. Nunca -ha confesado- imaginó que sería músico, ni famoso. Fue Nino Rota -director del Conservatorio de Bari, entonces- quien le orientó por ese camino. Un camino que le ha dado mucho pero que también le hurtado placeres y vivencias.
No me dejado por ejemplo ver la primavera, o ver crecer a mis hijos. Cuando dirigía La Scala, me dí cuenta un día que llevaba 20 años sin ver un gato en la calle”, ha añadido para terminar.

Una referencia para futuros conciertos para violín

En esta tarde del 22 de marzo, a las 20:00 horas en el Teatro Monumental de Madrid (España), la Orquesta y Coro de Radio Televisión Española y el violinista Miguel Borrego Martín estrenarán la última creación del compositor zaragozano Jesús Torres, su Concierto para violín y orquesta, de unos 20 minutos de duración. El Concierto para violín, que se repetirá el viernes a la misma hora y lugar, irá acompañado de la Sinfonía nº 95 en Do menor de Franz Joseph Haydn y la Sinfonía nº5 en Si bemol mayor, Op.55 de Alexander Glazunov, todo ello dirigido por Kees Bakels.
Tras uno de los últimos ensayos en el Monumental, Mundoclasico.com sostuvo una breve conversación en torno al Concierto para violín de Jesús Torres con su intérprete, Miguel Borrego, cuyas palabras reproducimos a continuación.
Pregunta. ¿Cómo nació el encargo de este Concierto para violín de Jesús Torres y qué papel jugó usted en él?
Respuesta. A Jesús le conozco hace más de quince años y siempre hemos tenido una relación muy estrecha, profesionalmente y también de amistad. Con el Trío Arbós hemos tocado mucha música suya, y su Trío, concretamente, creo que es la obra que más a menudo hemos interpretado en nuestros conciertos, incluso la hemos grabado tres o cuatro veces. Como con la orquesta -Borrego es concertino de la Orquesta de RTVE- tenemos la posibilidad de tocar conciertos regularmente, a mí me apetecía que fuera un estreno y enseguida pensé en Jesús Torres como la persona indicada para ello. Porque además, aunque tiene mucha música de cámara con violín, es la primera vez que aborda un concierto para violín y orquesta.
P. ¿Cómo se podría definir el contenido de este Concierto y la escritura violinística que en él se desarrolla?
R. El Concierto es, de principio a fin, un canto con muchas luces, destellos y relámpagos, pero también con sombras. En cierto modo hace referencia a la tradición de la literatura para violín y orquesta: está llena de una escritura muy convencional, de arpegios y pasajes virtuosísticos puramente violinísticos. También en la relación entre solista y orquesta que, aunque presenta bastantes momentos camerísticos, es bastante tradicional. Pero eso sí, aunque establezca una relación con el repertorio clásico, es una obra totalmente de ahora, del XXI.
P. ¿Es un Concierto difícil para el solista?
R. Estoy bastante familiarizado con la escritura de Torres, y aunque eso no significa que me resulte más fácil superar la dificultad de este Concierto, sí que se nota que Torres estudió violín durante ocho años y que sabe lo que se trae entre manos. Esta obra requiere un estudio muy minucioso, porque maneja unas armonías que no siempre son las más cómodas para la mano, pero su escritura es siempre muy correcta e idiomática.
P. ¿Qué novedades cree que aporta esta obra de Torres a la literatura para violín y orquesta?
R. Aporta un grandísimo concierto de un autor español, algo de lo que estamos un tanto escasos en nuestro repertorio. Yo mismo tuve la oportunidad de tocar el Concierto para violín de Gerhard, otro gran obra, pero si echas la vista atrás y miras los conciertos para violín que se han escrito entre el de Gerhard y el de Torres, apenas hay aportaciones al género por parte de los compositores españoles. Por eso el de Torres es una gran aportación y, esperamos, también un precedente y un comienzo para que lleguen nuevos conciertos. Este concierto será referencia y sentará cátedra para futuros acercamientos.
P. Parece que este estreno ha levantado una cierta expectación entre los medios de comunicación.
R. Ayuda el que haya tenido la fortuna de poder publicitarlo bien, algo que, también para la música contemporánea, es indispensable. Y, por supuesto, el que Jesús Torres sea un artista con mucha trayerctoria y prestigio. La propia OCRTVE le encargó una sinfonía con motivo de su 40 aniversario. Ese bagaje profesional ha ayudado a lograr la repercusión mediática y la expectación que estamos teniendo.