Fallece Henri Dutilleux

El compositor francés Henri Dutilleux (1916-2013) falleció antes de ayer 22 de mayo en París, según anunció su familia.
Nacido en una familia con intereses artísticos, inició sus estudios en su pueblo natal, Douai, y en 1933 ingresó en el Conservatorio de París donde fue alumno de Jean y Noël Gallon (armonía y contrapunto), Henri-Paul Busser (composición), Philippe Gaubert (dirección de orquesta) y Maurice Emmanuel (historia de la música). Obtuvo un primer premio en el curso de armonía y también en el de contrapunto y fuga. En 1936 consiguió un segundo premio del Premio de Roma con su cantata Gisèle, y consiguió el Gran Premio de Roma de composición en 1938 con la cantata L’annau du Roi (El anillo del Rey), en su tercera tentativa. Sin embargo no pudo disfrutar apenas de la beca debido al estallido de la 2ª Guerra Mundial. Pasó la guerra en París y estrenó sus primeras obras. En los años siguientes a la guerra se fue asentando su fama aunque nunca fue un compositor muy prolífico y su catálogo abarca poco más de treinta piezas, la última de ellas estrenada en 2009. En 2005 recibió el Premio von Siemens, uno de los principales galardones para un compositor.
Su estilo musical fue sumamente personal, ya que Dutilleux renunció tanto a la vanguardia de la posguerra como a seguir la tradición francesa de Debussy y Ravel, creando una música sumamente personal. Quizá por ello, la fama le llegó tardíamente.

 

Pat Martino, icono de la superación y el talento, en el ciclo 'Masters at Work'

El guitarrista estadounidense de jazz es la estrella invitada en la próxima cita de ‘Masters at work’.

El guitarrista de jazz estadounidense Pat Martino se suma al exitoso ciclo Masters at Work puesto en marcha por la sala BBK. Martino (Philadelphia, 1944) cuenta con una historia a sus espaldas en la que se entrelaza el espíritu de superación con un talento desbordado para el jazz y el soul. Comenzó a tocar profesionalmente cuando era un quinceañero, y pronto se unió al tren de la nueva oleada de grupos de los 60. Así, trabajó con los saxofonista Willis Gator Jackson y Red Holloway, y con organistas como Don Patterson, Jimmy Smith, Jack McDuff o Richard Groove Holmes.
Con el saxofonista John Handy recorrió la costa oeste de EEUU a partir de 1966, y en esa época empezó a destacar en la vanguardia jazzísticacon su liderazgo en las sesiones de Prestige, Muse o Warner Bros. En esta época comenzó a experimentar con el hard bop y la fusión con otras músicas del mundo.
Pero llegó 1980 y la vida le puso a prueba con un aneurisma cerebral que no le mató, pero le ocasionó una perdida de memoria casi total. En su biografía, Martino cuenta que “tras la operación no podía recordar practicamente nada. No reconocía a mis padres, no tenía memoria ni de mi guitarra ni de mi carrera musical”.
Su convalecencia se prolongó durante más de cuatro años, en los que volvió a aprender a tocar el instrumento escuchando sus propios discos. No fue hasta 1987 que regresó a los escenarios con The Return. Su actividad se resintió un poco comparada con la evolución creativa previa a la operación quirúrgica. Pero Martino consiguió recuperar su forma y volver a grabar para Muse y Evidence. La actuación del día 27 es una oportunidad perfecta para demostrar al público que sigue estando en plenas facultades.
Los datos:

Sala BBK (Gran Vía López de Haro 19-21, Bilbao)
Tfno. 94 405 88 24
Fecha: 27 de abril
Hora: Dos sesiones, 20.30 y 22.30
Precio: 22 euros

Espectáculo fascinante

En ‘Vida y muerte de Marina Abramovic’ las esencias del arte escénico permanecen, aunque proyectadas, de una manera más vinculada a los tiempos actuales.

Una hilera de luces de neón en primer plano delimita el espacio en el que Robert Wilson desarrolla la representación teatral. Es una solución renovada a la que tomaba Giorgio Strehler con sus velas en el suelo en el borde del escenario, para crear una atmósfera cálida en las comedias de Goldoni y la comedia del arte. El tiempo pasa pero los elementos de lenguaje son los de siempre: el espacio, la luz, el gesto, la máscara, el movimiento, la composición plástica, el ritmo, el trabajo de los actores. Wilson dirige un laboratorio de investigación teatral, el Watermill Center, por el que han pasado muchas de las figuras de la vanguardia artística, y eso se nota. Además el director de escena es un perfeccionista hasta el delirio y sus espectáculos tienen una factura, un acabado, sin ningún tipo de fisuras. Todo esto se puede dar por sentado previamente. El punto de atención se desplaza a cómo se mantienen los valores del teatro, de la ópera, del teatro musical, o como ustedes quieran llamarlo. En Vida y muerte de Marina Abramovic las esencias del arte escénico permanecen, aunque proyectadas, de una manera más vinculada a los tiempos actuales.
Veamos. El papel del narrador – del evangelista en las Pasiones de Bach: permítanme la comparación- se lo echa a sus espaldas el actor Willem Dafoe con una maestría incuestionable. Derrocha expresividad, sentimiento, transparencia en lo que dice y cómo lo dice. Es difícil imaginarse esta obra sin su presencia. La emoción viene de los cantantes. Antony da a cada una de sus melodías una carga de intensidad que roza la intimidad. Cumple el papel de los grandes divos en la ópera. Con otro lenguaje, desde luego, pero no con menor profundidad y sentido dramático y humanista. Fascina. Contrastan sus canciones con las más tradicionales del estupendo grupo serbio de Svetlana Spajic. Los aires en cierto modo folclóricos, en contraste con las melodías más modernas y el buen soporte de los músicos instrumentales, añaden un enorme atractivo a la narración teatral. Porque, en el fondo, como en el teatro de toda la vida, se trata de contar una historia. De mayor o menor interés, pero una historia, en este caso la ciertamente original de Marina Abramovic.
La responsabilidad final del espectáculo recae en Robert Wilson que hace un despliegue inaudito de recursos teatrales jugando con la poesía de las imágenes en movimiento, y con los criterios plásticos más insospechados, salpimentando su original propuesta con las dosis convenientes de misterio, sentido del humor y perturbaciones inquietantes. Se refuerza con ello lo que el catedrático Calvo Serraller denomina en el programa de mano “obra de arte del futuro, más allá del resabio wagneriano”. Y es que Wilson recoge, a su manera, el guante dejado por Wagner en su teoría de la obra de arte total. Evidentemente los tiempos son otros, lo que se manifiesta en el tipo de voces o de músicas. Los sentimientos y el concepto del teatro no son tan distintos a los de antaño, salvo en el terreno de investigación tecnológica y la búsqueda de efectos.
Un público mucho más amplio que el habitual de la ópera ha puesto ya el cartel de “no hay localidades” para todas las representaciones. El del estreno, este miércoles, aplaudió con fuerza el espectáculo sin apenas disidencias. Hay que agradecer a Gerard Mortier su tenacidad para abrir el abanico de la programación a las estéticas más diversas. El que el espectáculo de Abramovic esté situado entre los de Riccardo Muti yPlácido Domingo no hace sino reforzar este evidente enriquecimiento artístico del Teatro Real.

La piedra Rosetta del ‘techno’ se ‘expone’ en España

Manuel Göttsching, padrino de la electrónica, interpreta en Madrid su influyente pieza ‘E2-E4’. Solo se ha tocado en directo en cinco ocasiones.

La historia posee todo eso que convierte a una buena anécdota en un imperecedero relato de la gran mitología de la cultura popular. Es 12 de diciembre de 1981 y Manuel Göttsching (Berlín, 1952), héroe de la guitarra cósmica, figura clave del rock alemán de los 70 al frente del grupo Ash Ra Tempel, pierde el tiempo en su estudio berlinés. Tiene previsto volar al día siguiente a Hamburgo “a ver tocar a un amigo”. Piensa que no sería mala idea grabar “algo de música para escuchar en uno de aquellos enormes walkmans de la época”. “Después de todo”, recordaba el artista el Viernes Santo, “entonces en los aviones la música no salía como ahora de los asientos”. Conecta los aparatos de su estudio: sintetizadores, secuenciadores, teclados y su guitarra. Poco menos de una hora después, la pieza E2-E4, 59 minutos y 20 segundos de ácida improvisación minimalista a partir de dos solitarias notas que juegan obstinadamente a evitarse, queda registrada para la posteridad de la electrónica y de la música de vanguardia.
“Pensé que como mucho había salido una pieza interesante”, explica Göttsching con la paciencia de quien ha rememorado demasiadas veces la misma historia. Treinta años después, E2-E4 (publicado en 1984 con portada inspirada en el ajedrez; el título remite a la estrategia inicial más habitual del juego de mesa) está considerado “uno de los álbumes más revolucionarios e importantes de la historia”, según la revista británica Wire. Boletín oficial de la música de vanguardia, dedicó a la pieza su portada de diciembre con motivo del aniversario y de una gira que traerá este jueves a Madrid el pequeño entretenimiento para el avión de Manuel Göttsching (pese a lo que pudiera parecer, no corre sangre española por sus venas). Será en el festival Electrónica en Abril, que cumple 10 ediciones en La Casa Encendida.
La ocasión es ciertamente única: Göttsching solo ha interpretado E2-E4cinco veces en directo. “Al principio, nadie quería escucharla, pasó más bien desapercibida. Cuando su influencia fue creciendo hasta hacerse enorme a finales de los 80, resultaba imposible pagar la producción; básicamente se trataba de trasladar todo mi estudio a un escenario. Algo así solo se sustanció con la llegada de los ordenadores”. A Madrid llega con la versión siglo XXI de la pieza: guitarra, secuenciador, mesa de mezclas y portátil.
Cómo una pieza de consumo personal convirtió a su autor en uno de los padrinos del techno y el house (E2-E4es una de las raras cosas que logran poner de acuerdo a ambas hinchadas) resulta una de las historias más fascinantes de la electrónica. A finales de los 80, Göttsching recibió la llamada de unos productores italianos que querían adaptar su música a las nuevas y crecientes audiencias house. El fruto se llamó Sueño Latino y resultó un éxito del que Göttsching debió “ciertamente ganar más dinero”.
A aquella siguieron incontables remezclas de la pieza, interpretaciones de orquestas de vanguardia y hasta versiones a piano solo. Quién sabe si porque su poder visionario se topó a mitad de camino con la obsesión por el pasado de nuestra cultura, E2-E4 mantiene su vigencia intacta en 2012.
Pero… ¿de dónde provino aquella explosión de espontaneidad adelantada a su tiempo? “Ya trabajaba en este tipo de sonido desde 1976… y luego estaban los minimalistas, Steve Reich o Terry Riley”. También, el compromiso con la experimentación bluesy de su anterior banda, Ash Ra Tempel. Ellos, al igual que otros miembros de una gloriosa generación de la música alemana, no temieron, una vez destruyeron el rock, caer en brazos de sintetizadores y demás cantos de sirena futurista de la modernidad electrónica.


Archivados junto a Can, Popol Vuh o los primeros Kraftwerk en las enciclopedias bajo escurridizas etiquetas de kosmische musik o kraut rock (“¡no había quién se aclarase!”, exclama hoy Göttsching, “¡en Francia nos llamaban musique planante!”), Ash Ra Tempel aún se prestan a toda clase de progresivos malentendidos. “Éramos una generación de huérfanos de la Segunda Guerra Mundial”, recuerda su líder. “No combatimos en ella, ni habíamos nacido, pero crecimos en un ambiente de total aniquilación cultural. En los 50, la música alemana, tras gasear u obligar a la emigración a sus mejores mentes, sencillamente no existía. Tuvimos que inventarla, de ahí el reverdecer creativo de finales de los 60”.
En su caso, la gloria contracultural incluyó en uno de sus discos (Seven Up) la participación de Timothy Leary. “Resultaba alguien bastante corriente”, aclara Göttsching. Quien no acabe de creerse esa definición del científico visionario del LSD, exiliado en Suiza tras ser tildado por Nixon de “enemigo público número uno”, deberá esperar al documental que Ilona Ziok, mujer de Manuel, prepara sobre aquella grabación histórica.

Los Rolling Stones no saltarán a los escenarios de nuevo hasta 2013

Keith Richards argumenta que el retraso se debe a que aún no están preparados

Keith Richards

The Rolling Stones está junta de nuevo el año en el que se conmemoran los 50 años de su formación, pero la eventual gira con la que celebrarían este aniversario no se producirá al parecer hasta 2013, según ha declarado el guitarrista Keith Richards.
En una entrevista concedida a la revista estadounidense con la que comparten nombre en un 95 por ciento, Rolling Stone, el guitarrista afirma que la razón del retraso se debe a que, básicamente, no están preparados.
“Tengo la sensación de que 2013 es una fecha más realista”, añade el músico, de 68 años de edad, cuyo delicado estado de salud es mencionado por otras fuentes citadas por la publicación como la razón principal de este reajuste.
En esa línea, las reservas sobre su capacidad para soportar una larga gira han hecho que la banda se plantee un tour compuesto por menos conciertos en ciudades estratégicas y en grandes pabellones, quizás con el formato de minirresidencias.
La noticia llega tras su improvisada reunión de ensayo del pasado mes de diciembre, confirmada por otro de sus miembros, el guitarrista y bajista Ronnie Wood, quien declaró a una emisora que veía próxima una nueva gira de la banda, que estaban listos y que sólo era cuestión de atar unos cabos sueltos.
Según Rolling Stone, el cuarteto responsable de clásicos como Satisfaction o Start me upconsideran actualmente las ofertas de distintas promotoras.
Aunque la banda no salga de gira, Richards informa en su entrevista de que hasta finales de año estarán ocupados con nuevas sesiones de grabación en el estudio, que podrían empezar el próximo mes, y con la producción de un documental que se estrenará en otoño.
Se trata de un trabajo en el que se repasarán los 50 años de carrera de los Stones, incluyendo material gráfico y musical inédito.
Hasta ahora, Mick Jagger, el carismático cantante de la banda, parecía el más renuente a la vuelta de los Stones a los escenarios. Ocupado en proyectos alternativos, como su banda efímera Superheavy junto a músicos como Joss Stone y Dave Stewart, declaró en septiembre que no sabía si se consumaría la ansiada reunión y confirmó la existencia de tensiones entre sus miembros.
La última gira conjunta de esta formación histórica, que completa el batería Charlie Watts, fueA Bigger Bang Tour, entre 2005 y 2007, a colación del lanzamiento de su vigesimocuarto y último disco de estudio hasta la fecha en EEUU, A Bigger Bang (2005).
A finales del pasado año, se reeditó con éxito su disco Some Girls, acompañado por una espectacular colección de temas inéditos.
FUENTE: La Vanguardia