Cap. 2: El Pireo

En la tierra de los dioses el amanecer es como en la tierra de los hombres. Primero, el cielo se va aclarando con un color rosado, después se vuelve un poco amarillo y finalmente, sale el sol. Se va sintiendo un calorcito delicioso y miles de pájaros comienzan a sentir un cosquilleo en la garganta que los hace soltar cantos hermosísimos. Este monto del amanecer es muy importante para los dioses, nunca dejan de presenciarlo; no desperdician ningún momento en que puedan ver cosas bellas. Si asistiéramos a un amanecer en la tierra de los dioses, veríamos a todos ellos, viejos y jóvenes esperando la salida del sol con los ojos brillantes de emoción.

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